La primera regla de la Liga de Verano de la NBA es ignorar todo lo que viste allí. Hace tres años, Victor Wembanyama jugó fatal, y Cam Whitmore, de Houston, ganó el premio al Jugador Más Valioso del Verano. ¿Cómo se tradujo eso a los partidos reales?
John Hollinger.
Terminaba el post anterior con "dato mata relato", con la clara intención de señalar a los clickbait hunters que nos venden futuras estrellas por lo que ven en la Summer League.
Y si no lo has leído lo tienes aquí:
Qué sigue siendo cierto en la Summer League
Hace unos años (no pongo los años para que esto envejezca bien) Owen Phillips sacó unos posts analizando en lo que se puede confiar y en lo que no, del desempeño de los jugadores en la Summer League. Yo pensé que el wow cuando leí este post, me había marcado a mí, o algún friky de mi pelaje; pero durante todos estos años me he dado cuenta de que no era …
En cualquier caso, todos esos números están muy bien y sirven sobre todo para pavonearte delante de tu cuñado (si le importara la NBA) en una barbacoa o para alguna batalla de egos en X. Pero hay una cosa que ningún gráfico de R² puede hacer: estar sentado en las gradas de la Summer League viendo lo que pasa en directo.
Por eso creo imprescindible saber lo que han visto los scouts in situ. Por ejemplo, el mismo que inventó el PER, John Hollinger (fiel al estilo del que soy muy fan), publicaba en The Athletic NBA Summer League standouts: AJ Dybantsa, Cameron Boozer, Caleb Wilson and 9 others, conoce lo que le pasa a su propia métrica cuando la aplicas a la Summer League con respecto a la temporada rookie: que no vale para nada, y hasta cita a Owen Phillips precisamente. Dice, casi con las mismas palabras que cité antes, que la frecuencia de triples, asistencias, rebotes y tapones son categorías mucho más fiables para saber en dónde va a estar el cometido de un jugador que las estadísticas todo en uno.
…no creo que nadie deba emocionarse demasiado con las estadísticas de la liga de verano. Repito, estos partidos son muy informales. El año pasado, los máximos anotadores fueron Kyle Filipowski, Drew Timme y Quenton Jackson.
Sam Vecenie
Sam Vecenie, el 17 de julio de 2026 en su artículo NBA Summer League scouting report: How the top rookies already look stardom-bound, cinco días antes del artículo de Hollinger, planteaba algo parecido desde otro ángulo: solo le interesan los outliers, o dicho mejor de otro modo, los jugadores que se salen de la media (por malos o por buenos), y la defensa se la trae al pairo, porque el caos táctico de estos partidos no permite sacar ninguna lectura de la que te puedas fiar. Es una mirada más amigable que la de Hollinger, por lo que su tono acaba siendo, casi siempre, algo más optimista.
Pero a mí, obviando sus approachs, lo que de verdad me interesa es lo que ven. ¿Y qué es lo que vieron?
Solo jugó dos partidos, pero dejó una sensación física antes que estadística: en la cancha se veía enorme al lado de casi cualquier alero, un tren de mercancías cogiendo velocidad hacia el aro que nadie lograba frenar. Los 50 puntos de AJ Dybantsa son la cifra que destacó todo el mundo, pero lo que de verdad tranquilizó a Hollinger fue otra cosa: ocho stocks (robos más tapones) y una sola falta personal, justo la faceta que más dudas generaba tras su paso por BYU.
Por su parte, Vecenie indica un matiz incómodo que Hollinger no menciona: su tiro, 1 de 11 desde el triple, necesitará por lo menos dos años de pulido y abrillantado de su mecánica, y el uso que le dieron los Wizards manejando la bola no se va a repetir tanto en temporada regular, jugando junto a Trae Young.
Hollinger dice que Cameron Boozer no tiró especialmente bien, pero que compensó con algo invisible al frío dato: se movió con solvencia como ala-pívot en ambos lados de la pista, ayudado (seguramente) por los cuatro kilos y medio que perdió en el verano para ganar movilidad. Sin embargo, Vecenie dice lo contrario un 51% en tiros de campo, un 45% desde el triple y un 80% en libres, porcentajes que de malos tienen poco.
Esta discrepancia me hizo mirar los porcentajes de sus ocho partidos, y si se parecen más a los de Vecenie que a lo de Hollinger, aunque tampoco dio con el número exacto: 49% en tiro de campo, 40,6% en triples, 76,0% en libres. Espectacular, desde luego no son. Seguramente Vecenie escribió con la Summer League a medias, sin los datos completos que tengo yo ahora.
Recordatorio de que el scouting profesional trabaja con lo que hay, cuando toca hacerlo. Así que toca confirmarlo.
Lo que más llamó la atención de Caleb Wilson no fue tanto el volumen de triples (31 en cuatro partidos, más que en toda su temporada en North Carolina), sino cómo los tiraba. Hollinger describe un gesto distinto: menos recorrido del balón hacia atrás, un tiro más limpio y fluido. Y esto es importante, porque el resto fue casi un desastre: 6 de 21 en tiros libres, y perdió más balones que nadie en la Summer League, pese a jugar solo 110 minutos.
Lo que sorprende a Vecenie no fueron los 7 de 11 en el triple del partido contra Memphis, ni los 25 triples totales con un muy digno 48%, sino lo inesperado: primero por la lesión que le hizo perderse todo el final de la temporada con UNC y después porque no había precedente ni en la NCAA (7 de 27 en toda la temporada) ni en el circuito EYBL de instituto (8 de 42 en 2024, 19 de 76 en 2023).
Una pena que las ansias por demostrar algo, en la creación de balón a media cancha, “dejaran algo que desear” y le llevaran a 1,8 asistencias por 5,3 pérdidas: un ratio bastante malo, 7 AST/21 TOV en total, 0,33 AST/TOV. Aunque, según Vecenie, “nada preocupante”.
Pero no todos salieron bien parados para Hollinger. Darryn Peterson, por ejemplo, repitió un problema ya conocido: su 42,3% en tiros de dos no es nuevo, sino la confirmación de lo que le cuesta anotar en la zona restringida contra gente grande, como cuando estaba en Kansas.
Vecenie reconoce también esas dificultades, o alergia, para llegar hasta el aro, y que se conformaba con tiros en suspensión desde seis metros en vez de llegar hasta el aro, algo que considera “a vigilar” de cara al futuro. También destaca lo bien que jugó en el pick and roll, llegando a su posición para soltar el tiro en suspensión y generando muchos tiros libres, ocho intentos por partido en sus dos partidos de Las Vegas.
Hablar de un jugador de Utah Jazz y quedarme con la opinión de dos scouts americanos y no preguntar a mi compañero Jacobo León (Ensayos de basket, @jalekal en X, pero sobre todo la voz de Utah Jazz en España) me parecía que estaba rayando el crimen. Así que le pregunté directamente sobre Darryn Peterson. Esto fue lo que me contestó.
Qué tal, Jacobo, ¿cuál crees que es la mayor virtud de Darryn Peterson?
Anotar desde distintas zonas de la cancha, letal en transición, y muy efectivo como manejador en pick-and-roll gracias a su facilidad para generar ventaja y espacio.
¿Dónde ves que falla más?
Finalizando cerca del aro con oposición. Prioriza el pull-up tras cambio de ritmo antes que meterse a pelear el cuerpo con el defensor.
Y de mejorar algo, ¿qué necesitaría?
Absorber mejor el contacto físico y ser más agresivo atacando la pintura, lo que además le generaría más tiros libres. También necesita mejorar su lectura del juego para limitar sus pérdidas de balón, pues es un perfil que precisa de una elevada tasa de uso para producir.
¿Podríamos considerar que su talento le convierte en egoísta?
Confía tanto en su talento que a veces toma malas decisiones de tiro y abusa del bote, pero sabe encontrar al compañero cuando toca: llegó a 12 asistencias en la victoria sobre Memphis.
Yo creo que, a poco que tenga la cabeza en su sitio, será un killer. ¿Qué determinará su techo en la NBA?
Cómo lea las ayudas defensivas y los cierres de carril hacia el aro que sufrirá constantemente en la liga. De eso depende si acaba siendo un anotador de élite en los tres niveles, o también un generador de juego capaz de ejercer de base.
Hollinger lo llama "decepción" y dice que no vimos nada de ese base titular capaz de crear para los demás. Vecenie, en cambio, dice que mostró "todo lo que buscarías en una potencial superestrella". ¿Con cuál te quedas?
En un término medio. La Summer League no es escenario para sacar conclusiones tan tajantes sobre ningún jugador. Sí que sirve para una primera toma de contacto y para que los rookies demuestren sus virtudes, lo que también da pie a que muchos jugadores abusen del tiro. Comparto las dudas de Hollinger sobre su capacidad para ser un base al uso. Lo visto de Peterson da a entender que se siente más cómodo como principal amenaza anotadora, pese a que pueda distribuir el balón. Podría recordarme un poco a Lillard. Eso sí, no lo definiría como decepción sin haber debutado siquiera. A su vez, suelo ser escéptico con cualquier guard que aterriza en la NBA con la etiqueta de gran anotador, por muy bueno que sea. Se convertirá en lo que afirma Vecenie si incide en otras facetas como la creación o la defensa, pero tampoco vendería el pescado tan rápido.
Tanto Hollinger como Vecenie coinciden en que arrastra el mismo problema de Kansas contra jugadores altos dentro de la zona. ¿A qué crees que se debe exactamente? ¿Es un tema de fuerza, de toma de decisión, de mecánica de finalización?
Una mezcla. Peterson es muy rápido, aprovecha muy bien los espacios generados tras bloqueo y posee un cambio de ritmo demoledor, pero su tren superior no es especialmente fuerte. No es algo que tampoco debería de preocupar en etapas tan tempranas. El mismo Keyonte George sufría muchísimo a la hora de atacar el aro y en su último año mejoró mucho esta faceta, aun siendo bastante más ligero que Peterson. Creo simplemente que lo que ya es Peterson fue suficiente para brillar en la NCAA. Ahora tendrá que dar un paso más si quiere hacerlo también en la NBA.
El caso de Aday Mara me resultó especialmente duro, por afinidad nacional, porque a mi modo de ver Hollinger tiene más razón que un santo, y a mí (ya lo dije más arriba) me dio la misma sensación viéndole jugar. Su verano recordó a su temporada de novato en UCLA: el juego iba a una velocidad que él luchaba por seguir sin lograrlo. Para colmo, su tasa de pérdidas, un 30,8%, fue la peor de toda la Summer League.
Gracias a Dios que no soy yo quien le paga la nómina, escribió Hollinger sobre Wagler: 17 faltas, solo dos robos en 113 minutos. Otro que, como Mara, defendió con los ojos.
Vecenie se explaya un poco más con Wagler. Reconoce que cuando Kings y Jazz le hicieron el blitz, o sea le presionaban con dos jugadores, a veces perdía el control del balón y no llegaba a ningún sitio. Pero fuera de esos momentos, dice que su toma de decisiones bajo presión fue “soberbia”: pases a tiempo a rolers cortos, kickouts en el momento justo. Y trae el partido contra Utah donde metió 18 de sus 23 puntos, atacando la zona con balón en mano y anotando cuatro triples jugando sin él, saliendo de bloqueos. Su conclusión, en sus propias palabras:
“I’m more positive about his summer league than most seem to be. There are definitely some flaws here that could become issues, but Wagler’s game isn’t exactly built for summer league. I’m not selling based on what we saw. He’s a problem-solver as a player, and I felt like he definitely solved the problems that the defense presented.”
Darius Acuff Jr. le dejó una sensación de desproporción y exceso: cien tiros en cinco partidos y casi cinco tiros por cada asistencia. Lo único destacable, y más bien meh, es que su defensa fue algo más comprometida que la que mostró en Arkansas.
Vecenie vio que era capaz de ir con el balón donde quería saliendo de los bloqueos, pero que falló muchísimos triples. Vaticina que será un jugador de 20 puntos por partido, pero ineficiente.
Pese al equipo tan malo que presentó Milwaukee, incluso para lo que se suele ver en los veranos de Las Vegas, y con varios jugadores con contrato por delante en el roster, Vecenie (Hollinger no lo destaca) se atreve a decir sobre Burries que fue uno de los mejores jugadores que vio en la liga de verano, sin duda alguna. 67 puntos en tres partidos, con un 50% de efectividad en tiros de campo y un 44% en triples, y repartió 12 asistencias con solo una pérdida de balón. Era como dice Piti Hurtado1: inasequible al desaliento, mostrándose sereno siempre que lo presionaban.
No quiero terminar este post sin mencionar a Morez Johnson y Sergio de Larrea que desde mi humilde opinión, desde la histórica cagada del traspaso de Doncic, son dos grandes aciertos de Dallas.
De Morez hay que destacar su energía: como ya vimos y conocimos en Michigan (sobre todo Dusty May), superó a todos en la pintura. Su juego no decepcionó.
Y cómo no, Sergio de Larrea, el mejor pasador del campeonato, con la experiencia curtida en las peleas de Euroliga, ACB y los campeonatos internacionales con España. Me temo que, en este entorno NBA, más veloz y rodeado de superatletas, y con la gravedad que va a generar en los ataques Cooper Flagg, va a ser un espectáculo verlo jugar.
Una debilidad personal mía: me encantan los jugadores capaces de hacer dobles figuras. A lo mejor no muchos de ellos, pero sí que algunos acabarán por Europa en algún momento, y justamente gracias a esta cualidad. Como vemos, entre los rookies brilló y lideró Steinbach.
Se fue Vecenie antes de su partido estelar de 27 puntos y 15 rebotes contra Milwaukee. Declara que es un jugador que, al igual que a mí, le encanta sobre todo por tener manos excepcionales y no perder ningún balón. De esos jugadores que yo califico de “pasaba por aquí, pero hago justo la mejor jugada”. Destacó como reboteador, incluso contra rivales más grandes. Lo cierto es que contra rivales grandes las pasa canutas, porque los 2,11 metros de Steinbach no dan para jugar de pívot en la NBA.
Lo cierto de todo lo que estamos viendo aquí es que no hay nada seguro, y que el espacio-tiempo matará al relato y al dato, y colocará a cada uno en su lugar. Espero, y no espero, haberme equivocado mucho: si me equivoco para mal, me decepcionaré; si es para bien, compartiré esa alegría.
Hasta pronto
Por si alguien acaba de llegar al planeta tierra: Juan Manuel «Piti» Hurtado es entrenador de baloncesto. Dirigió al Cáceres en LEB Oro, al Levanga Hokkaido en Japón (primer español en la máxima categoría japonesa) y a la selección de Jordania. Durante más de una década fue analista de televisión, popularizando «La Pitipedia» en Movistar Plus+, y coescribió los libros La Pitipedia y GOAT. Hoy es entrenador ayudante del Real Madrid de Baloncesto, responsable del área de estadística avanzada y análisis de vídeo.





















