Hace unos años (no pongo los años para que esto envejezca bien) Owen Phillips sacó unos posts analizando en lo que se puede confiar y en lo que no, del desempeño de los jugadores en la Summer League. Yo pensé que el wow cuando leí este post, me había marcado a mí, o algún friky de mi pelaje; pero durante todos estos años me he dado cuenta de que no era yo solo: que fue y es una referencia, incluso para los mejores analistas. Cambió el enfoque de esta liga: de cuánto de bien ha jugado alguien, a qué rol se le puede o no asignar. O, como lo dijo él:
"how a player plays rather than how well they play"
Todavía en España leo a analistas que obvian o desconocen todo esto (¿el yugo del clickbait?), ensalzando la gran o la pobre actuación de los jugadores, algo que en los círculos serios ya saben y no le dan demasiado bombo.
Este año, después de mi incursión por los datos de la Summer League, me vi con fuerzas y con los conocimientos suficientes para comprobar por mí mismo si esto sigue siendo así. Cogí los mismos criterios de Owen (mínimo 50 minutos en la primera Summer League, 250 en la temporada rookie) y, ya que tenía datos para dar y regalar, lo apliqué a todos los años de histórico que la NBA permitía. Mi tesis era que, con más años de muestra, la fiabilidad iba a bajar, o que esta temporada 2025-26 había sido diferente (y si soy franco, esperaba descubrir precisamente eso). De paso, sumé la Valoración FIBA a la gráfica. El gráfico de abajo ordena cada estadística de más a menos fiable.
Dicho más claro: si un jugador destaca en cualquiera de las seis primeras estadísticas del gráfico, puedes estar seguro/a de que lo seguirá haciendo en la NBA. Si ha destacado en las últimas, mejor no les hagas ni caso, ni para bien ni para mal.
Lo que descubrí es muy relevante: que los datos de entonces siguen siendo relevantes y que mi tesis se equivocó, o para ser más exactos, mi esperanza de tesis.
Los tapones per 36 (0.54) y los rebotes ofensivos per 36 (0.54) son casi idénticos a los suyos (0.56 y 0.51); las asistencias per 36 (0.53) bajan un poco frente al suyo (0.58), seguramente por haber metido muchos más años en el análisis. Pero el dato que yo esperaba (la verdad que no sé por qué, quizás mis afanes de gloria) y que tira por tierra mis esperanzas es el ratio de tiros de tres puntos: 0.73 frente al 0.70 de Owen. No es que baje o se mantenga, sino que sube tres puntos.
Las estadísticas de todo en uno, como el PER de Hollinger, siguen donde siempre: entre las últimas de la lista (0.10). Mejor suerte corren la valoración (VAL) y el Daily RAPM Estimate (DRE) con un 0.16 y un 0.12 respectivamente.
Datos que he desechado por irrelevantes: 3P% (0.03), +/- per 36 (0.02) y MPG (0.00).
Pero hay un dato que me ha dejado loco. Seguro que a ti también.
Los Fantasy Points
Ni la Valoración FIBA, ni el PER de Hollinger, ni el DRE (siglas de Daily RAPM Estimate) creada por Kevin Ferrigan, ni el Game Score se acercan. Fantasy Points per 361 es, con diferencia, la estadística todo en uno más fiable de toda la gráfica: 0.25. Las demás se quedan rondando el 0.10 y el 0.12. Y Fantasy Points ni siquiera está pensada para evaluar a un jugador en serio: es una fórmula hecha para las fantasis, sin ningún afán analítico detrás, o por lo menos hasta donde yo sé.
Porque mi teoría, sin haberla comprobado del todo (como dije), es que Fantasy Points reparte peso entre categorías que ya sabemos que son sticky por separado (rebotes, asistencias, robos, tapones), sin castigar tanto la ineficiencia de tiro como sí hacen PER, Game Score o DRE. Y como el tiro es precisamente lo menos fiable en la Summer League, al quitar el castigo por desacierto podría ser lo que la hace más o menos fiable para la temporada rookie.
Podemos ver que Dybantsa lidera por volumen, puntos y stocks (robos + tapones) a la vez, es como un tractor. Zuby Ejiofor, noveno (es una máquina de dobles dobles), solo 18 puntos por 36, de los más bajos del top 10, pero los 12,5 rebotes lo meten igualmente entre los mejores. Kingston Flemings entra en el top con solo 14 puntos, pero reparte 9,4 asistencias. Caleb Wilson lidera la tabla en pérdidas, 6,8 por 36, y aun así se sostiene tercero.
Lo que confirma su alto R²: las stats de mayor peso (rebote, tapón, asistencia) coinciden casi uno a uno con las categorías que el propio gráfico ya marcaba como sticky al principio, y solo la inclusión de los puntos la distorsiona, pero los demás valores están premiando lo que se mantiene con mayor transferencia de la Summer League a la temporada rookie.
Vamos con jugadores que seguro nos interesan
Sergio de Larrea repartió casi 12 asistencias por 36 minutos en la Summer League. Si el patrón se cumple, el modelo predice que estará por las 7,5 asistencias por 36, un dato que cualquier plantilla de la NBA se daría de leches por tenerla; seguro que el cuerpo técnico de Dallas ya está trabajando en ello. Y aunque pueda sonar a mucho, no debería sorprender: entre ACB y Euroliga, en la temporada 2025-26 ya rondaba las 7,2-7,3 asistencias per 36, casi el mismo número que predice el modelo para su año de rookie.
Aday Mara ha tenido una Summer League un poco, no sé cómo llamarla; empezó más o menos bien, pero en algunos partidos su actitud dejó mucho que desear, incluso le vi defendiendo con los ojos. En tapones per 36, su Summer League predice un rookie rondando los 1,7.
Y en rebotes, algo más de 7,7. Nada espectacular, para un jugador que con sus manos y su físico tendría que poner y coger los tapones y rebotes por castigo.
Y ahora vamos con la anomalía Hugo González. Podríamos decir: si el modelo predice tan bien, ¿por qué ese dato? En su primera Summer League tuvo mucho volumen: mucho triple intentado (percentil 85), mucho tiro libre generado (percentil 80), un +/- alto. Pero ese volumen venía con tara: de los peores de toda la muestra en eficiencia, PER en el percentil 13 (pues sí, todo se mira), TS% y 2P% por debajo del 20, y encima perdiendo muchísimos balones.
En su temporada rookie, el perfil cambió completamente. Ya no fue el receptor del mismo volumen: fue de los más eficientes por posesión de todo el equipo, con 2P% y eFG% en el percentil 85 y un +/- que llegó al percentil 97 (la turra que nos dieron con eso), su mejor dato de la temporada. A cambio, redujo muchísimo su protagonismo: menos tiros, menos asistencias, y un problema serio en tiros libres (percentil 4,5) que en la Summer League ni se olía.
Y aquí mi análisis: no me parece una mejoría de Hugo solamente. Parece más bien el maquillaje de un cuerpo técnico, que le recortó a propósito, para que al bajarle el volumen de lo que más problema le generaba, se centrara en lo que sí sabía hacer bien. Menos balón en las manos, menos margen para fallar, más eficiencia.
Se dice que una de las estrategias de los cuerpos técnicos en la Summer League consiste en hinchar de volumen a ciertos jugadores, y ver a partir de qué punto el cansancio les baja la eficiencia. Si fue lo que pasó con Hugo, la temporada rookie no fue un capricho técnico: fue corregir, con conocimiento, el gap que le habían encontrado en Las Vegas.
Y aquí el detalle que refuerza el recorte de rol, no de cambio de tipo de jugador: el ratio de intentos de triple, o sea, qué proporción de sus tiros son de tres, es casi perfecta, muy cerca de la línea de tendencia. No perdió su etiqueta de tirador, fue el número de tiros que le tocaba lo que cambió.
Veremos si ese régimen de balones se mantiene, o si algo cambia, cuando hablemos más adelante de su segunda Summer League.
Lideres en Sticky Stats
La tabla de abajo recoge a los líderes en puntos, aunque no sea una de las que más te puedas fiar, y menos en un caso como el de Dybantsa. Bajo mi punto de vista, es un encaje que habrá que ver cómo gestionan (que seguro que lo hacen) con Young y Davis. Él mismo (Dybantsa) ya lo comentó tras el partido de su debut en Vegas: estima que su sitio estaría más bien como el manejador de balón extra, el anotador de recambio cuando ellos necesiten descanso, no el epicentro del ataque en el quinteto; pero bueno, no vamos a ser talibanes de la estadística y siempre es interesante saber quién metió más.
Después he puesto las seis sticky stats más fiables del gráfico, juntando las de tiro y las de rebote y ajustando el ranking, con el filtro habitual de 50 minutos jugados y con los datos de todas las sedes de este verano.
Algunas cosas de la tabla: la dictadura de Sergio de Larrea liderando las asistencias, 11,1 AST/36. De ahí la gran proyección que vimos antes.
Aday Mara maquilla un poco con el rebote total. Con ORB+TRB queda 6º en TRB/36 con 10,5, por detrás de nombres como Zuby Ejiofor, Chris Cenac Jr. y Trevon Brazile. Así que lo de “nada espectacular” que dije antes tengo que envainarlo un poco: en el rebote ofensivo específico se queda corto, pero en el total ahí está el tío.
Darius Acuff Jr., muy sólido: 6º en puntos (26,6) y 8º en asistencias (5,9).
Seguro que has visto un dato que te ha llamado la atención, y sí, es correcto: AJ Dybantsa solo jugó en Vegas (2 partidos, 50,7 min), y en esos registró 0 rebotes ofensivos frente a 14 defensivos (14 total). No, no es un error de los datos, es que no cogió ninguno: su 9,9 en TRB per 36 es todo defensivo, cero ofensivo.
Tenía la esperanza de que iba a poder llevarle la contraria a Owen, o por lo menos una bajada en sus números. Quería demostrar que quizás, con el paso del tiempo, esa tendencia terminaba desapareciendo. Pero me equivoqué por completo: no solo no se ha diluido, sino que se ha vuelto muchísimo más clara.
Al agregar la Valoración FIBA, el PER y el DRE, resulta que la fórmula más simple de todas, la que usan las ligas de fantasy, es la que mejor sobrevive cuando pasamos de los experimentos de Las Vegas a los partidos de verdad. Al final, el dato mata el relato (y la esperanza).
Esta es la fórmula completa (PTS + 1.2×REB + 1.5×AST + 3×STL + 3×BLK − TOV) y es el estándar que usan la mayoría de plataformas de fantasy basketball para medir el impacto de un jugador en la cancha.
Puntos (PTS = 1 FPT): cada punto suma un punto fantasy.
Pérdidas de balón (TOV = -1 FPT): el castigo directo. Si el jugador regala el balón al rival, borra el valor de un punto anotado.
Rebotes (REB = 1.2 FPT): capturar el balón vale un 20% más que anotar un punto básico. Premia el esfuerzo físico y el control de las posesiones.
Asistencias (AST = 1.5 FPT): un pase de canasta vale un 50% más que un punto común, premiando el juego en equipo.
Stocks: robos (STL = 3 FPT) y tapones (BLK = 3 FPT), las acciones más valiosas de la fórmula. Valen el triple que un punto y cambian el ritmo del partido por completo. Un tapón o un robo equivale, en términos de valor para un equipo fantasy, a que ese mismo jugador hubiera anotado un triple limpio.













