Liga U22: ¿qué espacio exacto viene a ocupar?
32% de jugadores extranjeros. ¿Muchos, pocos o mala señal?
“La Liga U nace con el objetivo de facilitar y potenciar la vida académica con la formación deportiva al más alto nivel… ofreciendo orientación y becas que permitan compaginar estudios universitarios o de formación profesional con una competición exigente.”
Este fue el claim de la FEB cuando creó la U22, como respuesta a la fuga de talento que el baloncesto español venía sufriendo en los últimos años. Una fuga que se agravó especialmente el último curso, cuando el número de jugadores españoles que cruzaron el Atlántico creció más de un 50%. La liga nace así, al menos desde mi punto de vista, como un intento de retener, o al menos de tapar, esa hemorragia. Y así lo reflejé en este post:
No estoy diciendo que esto sea malo. Tampoco que sea insuficiente. Cada uno puede valorar si le interesa o no. Lo que a mí me hace levantar la ceja es el orden de los acontecimientos. Primero se va el talento y después se crea la liga como medicina frente a esa falta de talento, frente al salto tan vertiginoso entre formación y élite y, sobre todo, frente a una realidad que lo detona todo: los equipos pierden su inversión sin ningún tipo de poder para evitarlo.
De hecho, siempre he visto la fuga como algo positivo, como un proceso natural en el que el talento nacional pueda desarrollarse en el mejor entorno posible y que me discuta alguien que la NCAA no lo es. En esa línea, el propio seleccionador nacional, Chus Mateo, lo expresó con claridad al hablar de los jóvenes que se marchan a la NCAA: “Prefiero que los jugadores se vayan a Estados Unidos y tengan minutos, a que se queden aquí sin jugar.”
El punto de fricción: un 32% de jugadores no nacidos en España
Y todo esto está muy bien, pero cuando me pongo a analizar la liga y veo que un 32% de los jugadores no han nacido en España, algo me hace levantar la ceja. No porque el dato sea, por sí solo, un problema, sino porque me obliga a replantearme el propósito de la competición. No sé si es mucho o poco. Bueno, miento: me parece mucho. Aunque quizá sean películas mías, y el objetivo de la liga no sea exactamente desarrollar talento español, sino otra cosa (¿entro en modo conspiranoico? Puedes ser).
Porque hay otra lectura posible. Que incluso en una liga Sub-22 los equipos ya funcionen como academias-granja, rastreando talento competitivo venga de donde venga, formándolo el tiempo justo y utilizándolo como materia prima para alimentar a las primeras plantillas del club o para lo que sea. Un modelo eficiente, sin duda. Pero quizá no exactamente el que uno imagina cuando se habla de una liga creada para “desarrollar talento joven español”.

Esta gráfica admite varias lecturas. Puede verse como el vaso medio lleno o medio vacío: si hay suficientes jugadores españoles o si el número de no españoles es demasiado alto. También puede leerse simplemente como que el número de españoles sigue siendo mayor que el de no españoles y que, aun así, equipos como el Real Madrid o el Barcelona apuestan claramente por el jugador internacional.
Dejemos estas preguntas en el aire y demos estas reflexiones o las que surjan, como todas correctas. A mi, de momento la gráfica me recuerda a Paretto. Como señalaré al final.
La Ley de Pareto, o regla 80/20, establece que el 80% de los resultados proviene del 20% de las causas, identificando una distribución desigual donde una minoría de esfuerzos genera la mayoría de los efectos
La Liga U ha llegado a su punto de inflexión
Con el cierre de la primera fase regular de su historia, 14 jornadas que han servido para ordenar fuerzas y dibujar el escenario de lo que viene, la competición entra en una nueva etapa.
La liga se organizó desde el inicio en dos grupos: uno de 8 equipos, el grupo A, y otro de 7, el grupo B. En el primero se situaron los equipos con mejor ranking acumulado en las últimas cinco temporadas del Campeonato de España Junior, mientras que el resto quedó encuadrado en el grupo B. Durante esas 14 jornadas se disputó una liga a doble vuelta dentro de cada grupo.
Con los grupos ya clasificados, el foco se trasladó a un momento clave: el play-out, una fase eliminatoria que decidió qué equipos competirán en el grupo A en la siguiente ronda y cuáles deberán hacerlo en el grupo B.
Tras la primera fase, los seis primeros clasificados del grupo A aseguraron su continuidad en la élite. Barça Atlètic (12-2) y Real Madrid (11-3) marcaron el ritmo en la parte alta, seguidos por Casademont Zaragoza (10-4), Fundación CB Canarias (8-6) y Joventut Badalona (4-10), que se benefició del triple empate con Valencia y BAXI Manresa. Desde el grupo B, Gran Canaria, líder con un sólido 11-1, logró el ascenso directo al grupo A.
Clasificación Grupo A – Primera Fase
Clasificación Grupo B – Primera Fase
La Liga U ya ha afrontado su jornada de repesca (play-out) como punto de inflexión, con dos eliminatorias a partido único que definieron el acceso al Grupo A en la segunda fase: Burgos Grupo de Santiago se impuso por 87-85 a Valencia Basket y BAXI Manresa venció a UCAM Murcia por 79-72, resultados que confirmaron el ascenso del conjunto burgalés al Grupo A en lugar de Valencia y la permanencia de Manresa en ese grupo. Resueltos estos cruces, la competición entra ahora en su segunda fase, de nuevo dividida en dos grupos y con una liga completa a doble vuelta sin arrastrar resultados, antes de abrir el camino hacia el play-in y la posterior Final 6, donde se decidirá el campeón de la Liga U 25/26 y se configurará la composición de los grupos para la temporada 2026/27.
La liga entra en decantación
Y ahora vuelvo al principio. Y ahora que hemos agitado el bote, lo hemos dejado reposar y, como siempre, el agua y el aceite han terminado separándose vemos como los grupos ya se han decantado: el grupo A, el de los buenos, y el grupo B, con B de menos buenos. Con este reparto encima de la mesa, voy a mirar algo incómodo para algunos, porque entiendo el esfuerzo y el cariño con el que se está haciendo este proyecto: cuántos jugadores nacidos en España hay realmente en cada grupo.
La gráfica confirma con números algo que ya intuía.
En el grupo A, el peso del jugador no nacido en España es claramente mayor. Para añadir contexto hay que decir que el grupo A tiene 8 equipos y el grupo B tiene 7 y que con un equipo menos hay el mismo número de jugadores nacionales. El grupo A donde estan los mejores equipos son los que incorporan mas perfiles extranjeros en una liga que, al menos en el discurso, nace para retener al jugador nacional.
En el grupo B, y esto a mí me da un poco de pena, es donde hay mayoría de jugadores españoles y, al mismo tiempo, donde los equipos son menos competitivos. No estoy diciendo por qué pasa ni cómo trabaja nadie. El dato es ese: cuando el nivel baja, el jugador nacional aparece más; cuando el nivel sube, desaparece.
Lo que me incomoda no es que haya jugadores extranjeros en la liga. Lo que si lo hace es que la fortaleza deportiva venga acompañada de un cambio en el porcentaje de las nacionalidades de los jugadores. Si la Liga U pretende ser una respuesta estructural a la fuga de talento, esta foto obliga a asumir una contradicción clara: el nivel más alto de la competición se está sosteniendo, en buena medida, con jugadores que no forman parte de ese talento que se quiere proteger.
¿Quienes son los mejores jugadores de la u22?
Este es el Top 15 hasta la jornada 14. Seis de los quince jugadores más destacados no son nacionales, un 40%, lo que deja un dato aún más claro: el 60% del Top 15 no es talento nacional. El grupo A está compuesto en un 63% por jugadores nacidos en España y en un 36% por jugadores no nacionales, pero cuando miramos a los que más impacto tienen, la proporción se invierte. No es un Pareto perfecto, es dificil ignorar lo que se puede leer entre lineas: en una liga que nace con la idea de retener talento nacional, la mayoría de los jugadores más determinantes no forman parte de ese talento que, en teoría, se quiere proteger.
Mi conclusión: La liga un 10 los clubs 4,5
Tengo que reconocer que cuando empecé a pensar este post era bastante más descreído con el proyecto. Esa sensación me fue creciendo al leer posts, noticias de la liga o ver highlights en los que apenas encontraba presencia de jugador español. Es verdad que se puede entender que muchos de los que deberían destacar aquí estén en la NCAA o directamente jugando ACB, y eso forma parte del contexto.
Pero a medida que he ido investigando y empapándome de la liga, mi percepción ha cambiado. Me he reconciliado con ella porque está bien organizada y porque está construida, al menos desde fuera, con buenas intenciones y con ilusión. Esa es, sinceramente, la sensación con la que me quedo.
Donde sigo teniendo dudas es en el papel de los clubes de primer nivel. Da la impresión de que existe poco interés real en poner en el centro al jugador español, y eso termina reflejándose cuando miras quiénes son los jugadores más destacados de la competición. Por suerte, todavía hay organizaciones como Joventut, Bilbao, Unicaja o Granada que, aunque no siempre obtengan los mejores resultados, sí están haciendo lo que se supone que esta liga debería fomentar.
Me voy dejando una reflexión
Si la U22 no compite con la NCAA en dinero ni en escaparate,
y tampoco blinda el desarrollo del talento nacional,
¿qué espacio exacto viene a ocupar?
Muchas gracias






