Francis Alonso y el viaje del héroe
Encontrando el norte en Galicia
¿De dónde venimos?
Hay trayectorias que no son lineales y aveces parece que se pierden.
No responden a una explosión, ni a un éxito inmediato.
Son procesos.
Salir, adaptarse a otro entorno, asumir un rol concreto, dudar, reajustar y empezar de nuevo en un contexto distinto.
Francis Alonso se fue del sur siendo un proyecto. En el norte no solo ha encontrado minutos. Ha encontrado dirección.
Y cuando miramos los números, entendemos mejor cómo se ha ido construyendo ese recorrido.
Cuando terminó la universidad en 2019, Francis Alonso salía de UNC Greensboro con más de dos mil puntos y varios récords de tiro. Durante años había sido el referente ofensivo del equipo. Aún así, no salió elegido en el draft.
Le tocó volver a empezar desde el principio.
Francisco Fernando Alonso Martínez nació el 25 de mayo de 1996 en Málaga. Es hijo de Paco Alonso, exjugador y entrenador de baloncesto, así que la relación con este deporte le viene de casa.
Siendo malagueño, su camino no podía empezar en otro lugar que no fuera en las categorías inferiores del Unicaja Málaga. Allí se formó y llegó a disputar algunos partidos con el Clínicas Rincón Axarquía, donde coincidió con Domantas Sabonis.
A los 18 años decidió marcharse a Estados Unidos para estudiar en Cushing Academy, un internado en Massachusetts. Solo estuvo una temporada, pero dejó su huella: promedió 17 puntos, 6,5 asistencias y 3 rebotes por partido. El equipo terminó con un balance de 18 victorias y 8 derrotas y alcanzó los cuartos de final del torneo preparatorio de New England.
Tras esa etapa recibió varias ofertas universitarias, entre ellas las de Virginia, Elon, South Florida, Iona, Western Kentucky y Richmond. Finalmente se decidió por UNC Greensboro, donde completó cuatro años.
Antes de la llegada de Alonso a UNC Greensboro, el equipo acumulaba siete temporadas consecutivas con balance negativo. En su primer año asumió sobre todo el papel de tirador exterior, con protagonismo en situaciones de recepción y lanzamiento. Terminó como máximo anotador del equipo, con una media de 13 puntos por partido.
En su segunda temporada dio un paso más. Promedió 14,9 puntos y 2 asistencias por encuentro y fue una pieza clave en un equipo que alcanzó el NIT. Ese rendimiento le valió la inclusión en el Segundo Quinteto de la Southern Conference.
Como junior elevó su promedio hasta los 15,6 puntos y 2,9 rebotes por partido, liderando al equipo hasta el torneo de la NCAA. En los cuartos de final del torneo de conferencia firmó la mejor actuación anotadora de su carrera, con 31 puntos ante Samford. Fue incluido en el Mejor Quinteto de la SoCon y nombrado jugador más destacado del torneo de conferencia.
El 28 de febrero de 2019 se convirtió en el segundo jugador en la historia de la universidad en superar los 2.000 puntos, tras anotar 18 en la victoria por 100 a 96 frente a The Citadel.
En su último año promedió 17,6 puntos, 2,5 asistencias y 2,3 rebotes por partido, con un 37,1 por ciento de acierto en el tiro de tres. Cerró su etapa universitaria siendo incluido de nuevo en el Mejor Quinteto de la SoCon, esta vez junto a su compañero Isaiah Miller.
Cuando terminó la universidad en 2019, Francis Alonso salía de UNC Greensboro con más de dos mil puntos y varios récords de tiro. Había sido el referente ofensivo durante años, pero no salió elegido en el draft; eran otras épocas.
Total, que el 26 de julio de 2019 firma por dos temporadas con Unicaja, con una tercera opcional. Era el regreso a casa, pero salió cedido al Montakit Fuenlabrada.
El inicio se torció pronto. En la Supercopa sufrió un esguince de tobillo. Intentó jugar así durante unas semanas, pero la inflamación en la articulación no remitía. Terminó parando. La recuperación se alargó cerca de cinco meses. En Fuenlabrada apenas pudo participar en tres partidos, con una media de 1,7 puntos.
A mitad de temporada cambió de equipo y se marchó a Oviedo, en LEB Oro. Allí volvió a tener pista y balón. El 7 de marzo de 2020 firmó su mejor actuación del año: 31 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias en la victoria ante Coruña. Poco después regresó a Unicaja.
En Málaga el rol era reducido. En la 2022-23 por lo que buscó continuidad en Bilbao. Más tarde, en Estudiantes, recuperó peso en ataque. Más balón en las manos y más lanzamientos. Durante dos años el ascenso estuvo cerca, pero no llegó (cachis).
El pasado verano decidió aceptar el reto de Breogán, dentro del proyecto de Luis Casimiro. El salto de Primera FEB a Liga Endesa no es nuevo para él.
Esta temporada está produciendo más que en el curso anterior. Venía de 9,3 puntos por partido en Estudiantes, con un 42 por ciento en triples. En Breogán se mueve en 14,9 puntos, 42,6 por ciento desde el triple y un 47,3 por ciento en tiros de dos. Es el duodécimo jugador más valorado de la liga y juega solo dos minutos más por encuentro que el año pasado. Tuvo un bajón de dos jornadas pero en esta útlima, la 20 volvió a brillar
Durante esta temporada ha sido uno de los fijos en la selección.
¿Qué jugador era realmente en Estudiantes?
Durante sus dos años con los del Magata, al menos desde la grada, muchos se preguntaban por qué no tenía más peso en el equipo. Yo también lo pensaba.
Para entender qué jugador fue en Estudiantes, hay que mirar el contexto. Ver qué ocurría cuando estaba en pista, cómo cambiaba el equipo y desde qué zonas generaba ventajas.
Box Creation 24/25 – Primera FEB
En la 24/25 fue el tercer jugador del equipo en Box Creation. Tenía un rol complementario. No lideraba ni organizaba el ataque, pero era tercer jugador que más ventajas generaba en el equipo.
Desde luego, ese 4.38 de Box Creation no define a un generador. Define a alguien que puede producir ventajas puntuales sin monopolizar el balón.
El sistema condiciona mucho. El Estudiantes vivía de Granger. Dos de cada tres ataques arrancaban con un aclarado para él y el resto se abría esperando la ventaja. Lo cual generaba mucha desesperación en la grada. En un esquema así, el margen para que otro jugador acumule creación es ninguno.
Por eso Alonso no aparece con cifras altas. No porque no pudiera generar más, sino porque el ecosistema no estaba diseñado para repartir esa responsabilidad. Este año, en el Estudiantes, tampoco. Su producción nace al atacar closeouts, al salir de bloqueos indirectos o al aprovechar segundas acciones, no desde la cabecera dirigiendo posesiones.
Si miramos solo el dato, puede parecer discreto, pero si miramos el contexto bastante hacía.
Ratings ON/OFF 24/25 – Primera FEB
Como se ve, el equipo funcionaba mejor con él en pista y ese diferencial positivo lo sitúa entre los jugadores con mejor rendimiento colectivo. No fue solamente un anotador: cuando estaba en cancha, el ratio neto del equipo mejoraba. Ese +8.4 de impacto le posiciona en tercera posición antes del gran escalón con el cuarto; está por encima de la mayoría de la rotación. Con él, el equipo atacaba mejor, 113.9 de OFR_ON frente a 110.3 cuando se sentaba. Y lo más interesante aparece atrás: con él el DFR era 99.8, sin él subía a 104.6. La defensa también mejoraba. Eso cambia la lectura porque no hablamos solo de puntos, sino de un jugador que hace que el equipo funcione mejor en ambos lados. Ahora bien, por supuesto que no era el motor del sistema, ese rol lo asumía Granger, pero sí formaba parte de los mejores quintetos. Mantenía la estructura, no pierdía de más, no forzaba tiros y no desordenaba. En un equipo tan dependiente de un generador principal, eso tiene mucho peso. Su impacto no venía del volumen, sino de la eficiencia y de la estabilidad, y por eso ese +8.4 tiene mucho valor.
AST% vs TOV% – Primera FEB
En esta gráfica quiero mostrar que, aunque su función principal era finalizar ataques, no era un agujero negro. El AST% deja claro que en Primera FEB no actuó como generador. Su rol estuvo más cerca de ejecutar que de generar, dentro de un sistema claramente jerarquizado donde la creación principal pasaba por otros (u otro). No aparece en una zona preocupante de pérdidas. Su TOV% no corresponde a un jugador que fuerce decisiones o que colapse el ataque cuando pone el balón en el suelo. No hay señales de descontrol, y tampoco absorbía posesiones sin retorno. Intervenía dentro del flujo, atacaba cuando correspondía y soltaba el balón cuando la jugada lo pedía. Por eso la cuestión no es una limitación técnica, sino funcional. En un sistema donde la lectura ya venía bastante definida, no necesitó asumir más interpretación. Y lo más relevante es que nada en el gráfico sugiere que no pudiera hacerlo si el contexto cambiaba. Recordemos que en su año de high school daba 6,9 asistencias
USG% VS VALORACIÓN 25/26 - ACB
En Primera FEB Alonso aparece con un USG alto, en torno al 25–26%, pero su valoración media se queda claramente por debajo de lo que marcan otros jugadores con ese mismo nivel de uso. Está en una franja donde el volumen es de referencia ofensiva, pero el impacto estadístico global no acompaña en la misma proporción. No es un problema de protagonismo, sino de perfil: gran parte de su producción depende del tiro y de las faltas recibidas, con menos peso en rebote, asistencias o acciones defensivas que también alimentan la VAL. Eso explica por qué, con bastante balón en las manos, su retorno global no termina de situarse en la parte alta del gráfico.
Áreas de influencia 24/25 – Primera FEB
El mapa de tiro es claro, con zonas muy definidas y poca presencia en la parte frontal, especialmente en los dos lados del perímetro, mientras que el volumen en el eje central es bajo y solo aparece alguna incursión puntual hacia la banda derecha. El centro del ataque tenía dueño, ahí vivía Granger, y Alonso operaba un paso por detrás de la primera ventaja, lo que explica el dibujo. No vemos a un jugador que explore todo el campo con bote constante (como Joaquín Rodríguez), sino a alguien que ataca desde espacios concretos, recibe, ejecuta y sale. Su radio de acción no es caótico, es funcional. Hablar de un campo de acción limitado no por carencia, si no por diseño.
En ACB con Río Breogán: lo mismo, pero no igual
Recordemos que:
Según su creador, Ben Taylor, el Box Creation intenta estimar cuántos tiros genera un jugador para sus compañeros a partir de su capacidad individual para crear ventajas, más allá de lo que recogen las asistencias.
Como vimos, en Estudiantes era un generador secundario. En Breogán el contexto cambia y con él cambian sus números. Su Box Creation sube hasta 5,41, claramente por encima del 4,38 que registró en el Estu. El rol en la jerarquía es parecido, sigue siendo el tercer jugador que más ventajas genera para sus compañeros, pero ahora lo hace con mayor volumen y continuidad.
La diferencia está en el entorno. En Estudiantes el ataque estaba muy concentrado, con Granger absorbiendo gran parte de la creación y Alonso interviniendo menos con balón en ventaja inicial. En Breogán el reparto es más equilibrado, con dos bases claros y después él, lo que le abre más situaciones para atacar desde bote y obligar a la ayuda. Ahí se entiende el salto en Box Creation: más penetraciones que terminan en pase extra, más acciones tras bote que fuerzan rotaciones defensivas y más tiros creados de forma indirecta. El contexto cambia y, con él, el tipo y la cantidad de ventajas que puede producir.
Ratings ON/OFF 25/26 – ACB
Con Alonso en pista el equipo tiene un Net ON de +7.9 y sin él cae hasta -16.0. La diferencia es de +23.8 puntos por 100 posesiones y es el mayor diferencial de la plantilla. El ataque mejora con él, pasa de 113.6 a 118.2, pero donde más se nota es en defensa: sin él el DFR se dispara hasta 129.6, mientras que con él se queda en 110.3.
Eso no significa automáticamente que estemos ante un defensor élite. Lo que indica es que los minutos sin él están siendo muy problemáticos para el equipo, y eso puede responder a combinaciones de quinteto, rotaciones, emparejamientos o incluso tamaño de muestra. Aquí conviene separar impacto individual de contexto.
En Estudiantes el diferencial era +8.4, positivo y sólido. El equipo seguía funcionando cuando se sentaba y su papel era el de una pieza que mejoraba la estructura sin alterar su equilibrio. En Breogán su presencia pesa más en el rendimiento colectivo. Aun así, conviene ser prudentes con la interpretación. Un +23.8 no es siempre talento puro. Muchas veces refleja dependencia de rotación y contexto competitivo.
Lo defendible es que su impacto pasa de complementario a diferencial en términos de presencia y ausencia. No porque haya cambiado de forma radical su perfil técnico, sino porque el entorno lo expone más. Y eso encaja con lo que vimos en el Box Creation: no se convierte en base, pero su peso relativo dentro del ecosistema ofensivo crece. Hay evolución, siempre leyendo el On/Off con cautela.
AST% vs TOV% – ACB
Si comparamos esta gráfica con la de Primera Feb, el cambio más claro no está en las asistencias, que se mantienen en torno al 10%, sino en las pérdidas. En Primera FEB su TOV% se movía alrededor del 15%, mientras que en ACB baja hasta el entorno del 10%. Es decir, no aumenta su peso como pasador, pero sí mejora el control del balón en un entorno más exigente. Ha mejorado las perdidas con más presión defensiva y menos espacio. No hay transformación a generar para otros pero sí una evolución en la gestión del riesgo.
USG% VS VALORACIÓN 25/26 - ACB
En Primera FEB Alonso estaba en torno al 25–26% de USG, pero su VAL se movía alrededor de 8–9. Es decir, tenía mucho uso para una valoración relativamente discreta. Estaba claramente por debajo de otros jugadores con USG similar que superaban con facilidad las 12–15 de valoración. Su producción estaba muy concentrada en el tiro y las faltas recibidas, sin un impacto estadístico amplio en rebote, asistencias o acciones defensivas.
En ACB el uso es muy parecido, vuelve a situarse en esa franja media-alta de posesiones finalizadas. La diferencia está en la vertical. Su VAL sube claramente y se coloca en el bloque de jugadores que, con un USG cercano al 25–28%, sí generan valor proporcional. Ya no está en la parte baja del grupo con ese volumen, sino alineado con perfiles productivos. No es un generador primario, pero tampoco un finalizador vacío. Con un uso similar, la eficiencia global es mayor.
En esta gráfica está bastante bien posicionado frente a jugadores con uso parecido. No necesita de mucho balón y poco retorno, sino dentro de la zona coherente entre responsabilidad y rendimiento.
Áreas de influencia 25/26 – ACB
Si comparamos primero con la FEB, recordemos que el mapa de Estudiantes mostraba un perfil mucho más concentrado en la zona frontal y en el eje central. Hay bastante volumen en la pintura y en la parte alta, con presencia clara en los dos lados del perímetro, pero siempre partiendo de ventajas ya generadas. El centro del ataque tenía un dueño definido y él operaba alrededor de esa primera acción. El dibujo refleja a un jugador que finaliza, que ataca espacios abiertos y que pisa la zona cuando la defensa ya está en movimiento.
En ACB con Breogán el mapa cambia. Sigue habiendo presencia frontal, pero el volumen está más repartido y aparece mayor iniciativa desde bote. Las zonas calientes se desplazan ligeramente y se amplía el radio de acción, sobre todo me llama la atención las dos bandas del triple. No depende tanto de recibir con ventaja creada, ahora hay más situaciones en las que él mismo provoca la ayuda y condiciona la rotación defensiva.
Si vamos al análisis puro, lo que vemos es coherente con el salto en Box Creation. En Estudiantes su campo de tiro estaba delimitado por función. En Breogán ese campo se expande porque su participación en la ventaja inicial crece. No se convierte en un generador primario, pero sí asume más posesiones donde decide tras bote.
El mapa no habla solo de dónde tira, habla de cómo llega a esos tiros. En FEB predominaban las recepciones y las segundas acciones. En ACB aparecen más situaciones creadas por él mismo. El cambio no es radical, pero sí suficiente para explicar por qué su peso ofensivo es mayor en el nuevo contexto.
La intención de este análisis no es convertir su temporada en un relato grandilocuente ni forzar una narrativa heroica. Es algo más sencillo: mirar cómo un jugador que en Estudiantes tenía un rol, mas bien discreto, quizás marcado por el contexto ha ampliado su influencia cuando el entorno le ha pedido otra cosa (o permitido otra cosa).
Los mapas, el Box Creation, el control de pérdidas y el impacto colectivo apuntan en la misma dirección. No hablamos de un cambio de identidad, sino de un aumento de la responsabilidad y para eso necesitas que el talento esté latente; esperando que alguien lo active.
Para quienes lo vimos en el Magata, ha sido una sorpresa ver esa evolución y también una cierta rabia por no haberla visto antes en el Estu. Nadie imaginaba este salto. No estaba perdido como jugador, pero sí pasó por etapas de inestabilidad, cambiando de equipo y de contexto sin terminar de asentarse. En Lugo ha encontrado algo que va más allá de los números: continuidad, confianza y un rol claro desde el que crecer. Ha asumido más decisiones sin que el error se dispare y ha convertido ese volumen en impacto en ACB y en la selección española. En ese sentido, Lugo sí ha sido su norte.













