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El dominio del tercer cuarto en la NBA

¿Es el dominio del tercer cuarto lo que distingue a los buenos equipos, a los equipos campeones?

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Ivo Villanueva
may 08, 2026
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Víctor Arrufat: ...Es en el tercer cuarto donde se termina de romper.

Pepe Brasín: Hay que hacer un estudio de los terceros cuartos, de los equipos buenos, de los equipos físicos, de los equipos, eh... ¿no?

Víctor Arrufat: Sí, esto... no sé... es el cansancio de toda la primera parte mejora… a lo mejor... no tengo ni idea.

Pepe Brasín: No lo sé yo tampoco.

Víctor Arrufat: Digo por el estilo, la sensación que tengo aquí es de que el partido lo ganan en el tercer cuarto, lo que me gusta de cómo lo ganan es que lo ganan en ataque...

Pepe Diario, episodio PoliPepe#1877, 23 de abril. Pepe Brasín y Víctor Arrufat estaban analizando la serie de playoffs entre Oklahoma City Thunder y Phoenix Suns y al otro lado estaba yo escuchando esto y pensé, mmm. Pues igual soy yo el que hace el estudio de los terceros cuartos… porque como abonado al Estudiantes que soy, vivo cada comienzo del tercer cuarto con el presentimiento de la tragedia que se nos viene, porque como se comenta en la grada a mi alrededor: "Es que parece que les dan bromuro en el vestuario, no me jodas!." Volviendo al podcast, que me pierdo; no tenía muy claro cómo clasificar a un equipo físico, pero sí cómo catalogar a un equipo bueno, por lo que me enfoqué en los últimos 23 campeones de la NBA, que seguro son buenos, tienen talento y tienen físico.


A los datos

Cargué todos los play-by-play de la NBA desde 2002 hasta 2025, que es el rango que permite ESPN y calculé partido a partido, qué equipo ganó el tercer cuarto. Luego agregué esa información por temporada, tanto en la regular como en los playoffs, y crucé el resultado con el equipo que se llevó el título cada año.
Cuando miro los datos con una intuición previa, siempre hay un momento de suspense. Por favor, por favor que sea lo que imagino. Que no me vaya a tirar por el suelo todo el argumento previo. Pues bien, cuando ordené la tabla de campeones por su ranking en Q3 esperaba verlos arriba, copando los primeros puestos. La realidad fue que era así, pero tampoco tanto.

Lo que encontré tiene matices

Los campeones no son los equipos que más terceros cuartos ganan, pero tampoco son mediocres en ese aspecto. La mediana del ranking en temporada regular se sitúa en el puesto 5 o 6 sobre 30 equipos. En playoffs, alrededor del top 5 sobre 16. Eso los coloca de forma consistente entre los mejores de la liga en ese cuarto, pero lejos de dominarlo de forma sistemática.

Solo tres veces en 24 años el campeón fue el equipo que más Q3 ganó en toda la liga: Detroit en los playoffs de 2004, Miami en la temporada regular de 2013, y OKC en la regular de 2025. Tres veces, tres.

Dallas, el outlier perfecto

El outlier, que diría un analista; que te obliga a repensarlo todo es Dallas en 2011. Los Mavericks ganaron el anillo siendo el puesto 21 de la liga en victorias de Q3 en temporada regular. Y justo escribiendo este artículo, en El Reverso, Gonzalo Vázquez y Andrés Monje sacaban el “cap 308, En clave de título” donde Gonzalo mencionaba precisamente en estos términos, refiriéndose a los Mavericks: “Ellos fueron octavos, que es el peor caso, digamos, en ese periodo y lo único fuera del top siete en ese net rating.” Y añadía otro caso igual de llamativo, los Heat de 2006. “Estamos hablando de Miami en 2006 y de Dallas en 2011. Si no tienes ataque ni defensa en el top cinco, asegúrate de estar liderado por alguno de los mejores jugadores de todos los tiempos.” Dirk Nowitzki y Dwyane Wade respectivamente. Dos equipos que rompían todos los moldes con algo en común.
Vamos a ver los partidos de playoffs de Dallas 2011, partido a partido.

No hay un patrón de control. El Q3 no era su arma. Dirk no necesitaba dominar el tercer cuarto para ser campeón.

¿Y los otros cuartos?

Viendo este hallazgo me surgió una pregunta: si el Q3 no es un distintivo, ¿hay algún cuarto que sí lo sea? Amplié la lupa. Calculé el ranking de los campeones también en el primer cuarto, el segundo y el cuarto.

La mediana es casi idéntica en todos los cuartos. Los campeones no tienen un periodo favorito. Son consistentes en los cuatro. Lo que se ve en el Q3 no tiene nada de especial, es que son muy buenos equipos.
Para rematarlo, calculé algo más básico: la probabilidad de ganar un partido si te llevas cada cuarto.

En playoffs, los campeones ganan el 19% más de Q3 que el resto. En temporada regular, el 18%. La diferencia con el Q1, el Q2 o el Q4 es de un punto porcentual como mucho. No hay un cuarto que dispare el porcentaje. Tampoco cambia entre fases.

El sesgo de la paliza

Aquí es donde llegó el momento más incómodo del análisis, ese momento en que dices: no sé para qué hago esto si no saco nada claro. Porque todos estos números convivían con una sospecha. ¿Y si el Q3 es un síntoma, no una causa? Los equipos muy buenos ganan más partidos, y de paso ganan más cuartos, incluido el tercero. Lo llamaré el sesgo de la paliza.
Como dije antes, mientras preparaba este análisis, en El Reverso, Gonzalo Vázquez citaba un estudio de Kirk Goldsberry en The Ringer sobre las métricas que mejor predicen un campeón. Y una de las conclusiones era difícil de ignorar: “Si hay una bola de cristal, si hay verdaderamente una brújula en esto, es y debe ser el net rating. No es solo la variable más amplia y precisa de todas. Es que si es sostenida, es hegemónica. 20 de 26 campeones estuvieron dentro del top 4. En el siglo XXI no ha habido un solo campeón que haya estado fuera del top 7 en net rating.” Y sobre OKC específicamente: “Su dato de este curso ha estado por encima de los 11 puntos de diferencia entre eficiencia ofensiva y defensiva. De los últimos cinco equipos que llegaron a ese umbral, cuatro fueron campeones.”
Para mirarlo a los ojos pinté cada temporada de cada equipo en un gráfico de dispersión. Cada punto es un equipo y una temporada. Los logos son los campeones.

La diagonal es transparente: a más Q3 ganados, más victorias. Pero lo que de verdad separa los puntos no está en ningún eje. Está en el color. La esquina superior derecha es un punto caliente de equipos con Net Rating positivo. Los puntos azules se agolpan abajo a la izquierda. Los campeones están en la zona roja porque su nivel general arrastra hacia arriba todos los cuartos, también el tercero.

Ganando al descanso

Aún me quedaba una capa más. Hasta aquí había mirado el Q3 en abstracto, sin preguntarme por el marcador al descanso. No es lo mismo salir del vestuario con ventaja que hacerlo contra las cuerdas. Separé los partidos en dos escenarios: cuando el equipo iba ganando al descanso y cuando iba perdiendo. Y repetí el cálculo del porcentaje de Q3 ganados para los campeones y para el resto.

Aquí sí se enciende una señal. Cuando los campeones van ganando al descanso, se llevan el tercer cuarto el 53-54% de las veces. El resto de equipos no llega al 45%. Son nueve puntos de diferencia. La lectura encaja: si eres un equipo de élite y vas por delante, el Q3 se convierte en un trámite que casi siempre controlas.
Pero la pregunta era si el Q3 distingue a los campeones. El matiz es importante. Los campeones ganan más Q3 cuando van ganando, sí. Pero también ganan más Q1, más Q2 y más Q4 en ese mismo escenario. Lo que asoma en el tercer cuarto no es una habilidad especial para ese periodo. Es la forma que tiene un equipazo de cerrar el partido.
Esto me llevó a una nueva pregunta. No es lo mismo ir ganando al descanso que ir ganando por quince. ¿Qué pasa cuando la ventaja es grande?
Hace unos meses, revisando datos de la Liga Endesa, encontré algo que apuntaba en esa dirección. En los primeros 17 partidos de la temporada, solo en siete ocasiones el primer cuarto terminó con una diferencia de más de 15 puntos. En los siete casos, el equipo que ganó ese cuarto acabó ganando el partido. La muestra era pequeña, pero la señal era muy clara.
En la NBA la lógica se mantiene. Una ventaja de dobles dígitos al descanso convierte el tercer cuarto en una formalidad estadística para cualquier equipo, no solo para los campeones. Lo que distingue al campeón no es que gane el Q3 cuando ya va de quince. Eso lo hace cualquiera. Sino que es capaz de generar esa ventaja con más frecuencia que el resto.
El Q3 no es la causa. Es el escaparate donde se ve el trabajo previo. O como dice Víctor Arrufat: “no sé… si es el cansancio de toda la primera parte… a lo mejor… no tengo ni idea.”

El perfil de los campeones

Con todo esto sobre la mesa, volvemos a la pregunta inicial: ¿dominar el Q3 es un distintivo de los campeones?

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