Hay jugadores a los que la Summer League les sirve, como última oportunidad, para seguir con el paboneo que en su universidad le permitían, y otros a los que les sirve para completar su escaparate. Brayden Burries llevaba tres partidos seguidos anotando veinte o más. Le faltaba el highlight con el que todo el mundo sueña, la canasta que decide un partid…
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