3 de diciembre de 2025
Cuesta creer, a mí por lo menos, que el futuro de los Boston Celtics de cara a la temporada 2026/27 empezara a decidirse esa fecha, cuando ESPN informó de que Bucks y Giannis habían empezado conversaciones sobre su futuro.
24 de mayo
El copropietario Jimmy Haslem pone fecha límite al fin del culebrón que lleva meses cociéndose: quiere el futuro de Giannis resuelto antes del draft del 23 de junio.
El 9 de junio
Se empieza a mover el avispero y se comienza a hablar de equipos interesados, entre los que figuran los Blazers de Portland: ni rastro de Boston.
11 y 12 junio
Bill Simmons dice en su podcast que él pensaba que Boston estaba fuera de la puja, pero que suenan cada vez con más fuerza como destino. Es la primera vez que el nombre de Boston entra en la subasta.
21-22 de junio de 2026
Ese fin de semana lo cambia todo. Boston acaba siendo uno de los dos pretendientes junto a Miami. Es la noche del 22 cuando el nombre de Hugo aparece por primera vez: un reporte cita el interés particular de Milwaukee en Hugo González dentro del paquete liderado por Brown.
23 de junio de 2026, en directo en SportsCenter (ESPN)
Charania, quién si no, reporta que la oferta de Boston consiste en Jaylen Brown y dos primeras rondas sin proteger; a los Bucks no les convence y piden más valor: Hugo González, Baylor Scheierman, además de más rondas y swaps. Boston no está dispuesto a desprenderse de tantos jóvenes y activos para cerrar el trato.
El traspaso
Boston finalmente traspasa a Jaylen Brown a Philadelphia el 1 de julio. A cambio: Paul George, dos primeras rondas, dos segundas rondas.
Con el trade ya cerrado, me vino la curiosidad, o más bien el morbo, de ver cómo fueron sus enfrentamientos hasta la fecha. Ahora que están en la misma conferencia, se van a ver las caras 4 veces esta temporada; la primera, el 10 de noviembre en Filadelfia, la segunda el 21 de enero en el TD Garden. Esta última, después de 13 años de carrera, mucho más trascendental: Brown regresa al único hogar que conoció y del que nadie quería que se fuera a excepción de ¿Tatum?
Siempre me vienen ideas de bombero. Sacar esto no fue tan sencillo como parece: las librerías que facilitaban un poco el tema están sin mantenimiento, así que tuve que buscar el endpoint yo mismo. La API de la NBA no te da directamente los enfrentamientos entre estos dos jugadores: hay que cruzar temporada a temporada quién jugó contra quién, y como Brown y George llevan casi toda su carrera en conferencias distintas, la mayoría de las veces ni coinciden en el calendario. De los partidos de ambos desde 2017-18, solo 16 fueron cara a cara. El resto, 1.585 partidos (sí, 1.585 partidos), es lo que compone el "overall" del gráfico: cómo rinde cada uno contra el resto de la liga, sin el otro delante.
Como se ve casi ninguna categoría mejora cuando se enfrentan. Brown anota 19,9 puntos por cada 100 posesiones contra George, muy por debajo de sus 27,0 de media contra el resto de la liga. George cae todavía más: de 27,8 a 12,6. En números reales, eso son 54 puntos de Brown en las 271 posesiones que atacó a George, y 50 puntos de George en las 396 que atacó a Brown: George necesitó 125 posesiones más que Brown para anotar prácticamente lo mismo.
El patrón se repite en el tiro. Brown cae de 47% a 38% en tiros de campo, George de 45% a 30%, la caída más pronunciada de todo el gráfico. En el triple, los dos se quedan casi igualados y muy por debajo de su media: Brown pasa de 35% a 29%, George de 38% a 30%.
Con respecto a las pérdidas de balón pasa lo contrario que con el resto: los dos cometen menos de las que cometen habitualmente. Brown baja de 3,0 a 1,9, George de 3,5 a 2,5. Cuando se han enfrentado, cada uno cuida el balón más de lo normal, y Brown, además, lo cuida todavía mejor que George (¿ya sabían algo?).
Solo las asistencias y los tapones se mueven poco fuera de la tendencia general, y en una muestra de 16 partidos, tampoco es determinante.
O sea cuando se han enfrentado ninguno ha conseguido una ventaja clara sobre el otro. Pero si se han sujetado y se han cuidado más de lo habitual.
Veremos a ver este año, pero una cosa es segura: las entradas van a estar a trillón. Pero ahora, después de este inciso, volvamos al traspaso.
El agraviado Jaylen Brown
Brown, al enterarse del trade, lanzó el móvil al otro lado de la habitación del cabreo. Como él mismo dijo, en su rueda de prensa de presentación con Philadelphia: “When I first got traded, I just threw my phone across the room.”
Él tiró el móvil. Yo, cuando me enteré, no daba crédito: era como si el espíritu de Ainge traspasando a Isiah Thomas hubiera poseído el cuerpo y la mente de Stevens. Brown venía de la mejor temporada de su carrera: sexto en la votación al MVP, 28,7 puntos, 6,9 rebotes y 5,1 asistencias de media, arrastrando a un equipo que nadie daba por bueno mientras Tatum se recuperaba de la rotura de aquiles. LeBron James1, rival de conferencia, había pedido públicamente el voto para él en febrero: “Nobody gave them a shot to start the season and he’s averaging, what, 30? Just under 30? It’s a popularity contest sometimes, I tell you.”
Como cualquier ser humano en su situación (que levante la mano quien no haya vivido algo similar), Brown no se tomó el trade como una decisión deportiva sin más: habló de falta de respeto por la manera en la que Boston gestionó la información durante las negociaciones, algo que ya había dicho semanas antes en un directo de Twitch. En su presentación con Philadelphia, resignado, cerró el tema: “I’m moving on.”
Boston no explica nada hasta semanas más tarde, y lo hace en dos sitios distintos. Stevens, en Beneath the Banners, habla de la decisión como un dilema al que se enfrentó: “It’s something that you have to just say, do you think where we currently are will get us to where we ultimately want to go?” Y si la respuesta era no: “does it make sense to explore other pathways, even if that could be very tough in the near term?”
Leído entre líneas, dice lo que nadie en el front office había dicho en voz alta hasta entonces: Boston no creía que pudiera ganar otro título con Brown y Tatum como líderes del proyecto. De hecho, desde el trade no han vuelto a hablar: “Not Really”, dice Brown.
Chisholm añade la otra pieza, en el Greg Hill Show, durante la 24ª edición del teletón del Jimmy Fund de WEEI: “I needed to be convinced.” No fue el dueño quien ordenó el trade. Fue el front office quien tuvo que convencerlo a él.
Y sobre el dinero, la explicación que ya circulaba desde julio queda confirmada: no fue un movimiento para recortar sueldo en sentido literal, fue reordenar los libros del equipo para tener margen con el que retener y extender a otros jugadores de la plantilla.
Coincido sin fisuras con Kike G2arcía: El trade roza el terrorismo, y permitaseme la gracieta, la Donchicnada y roza además un retorno catastrófico. Lo único diferente es que, con todos los rumores previos, se veía venir. Pensábamos que lo de Nico Harrison fue una chulería que no se iba a repetir, pero Stevens lo hace; o lo que es igual: desprenderse de una estrella joven que se ha dejado los cuernos, amparándote en un argumento analítico que ni la industria ni la afición compran. Una cagada vamos.
También coincido con Alejandro Gaitán: el trade no arregla nada. El encaje tampoco lo hace, alero por alero. Y Brown, ahora en Philadelphia, no gana lo que buscaba: sigue sin ser la primera espada. Más tarde, The King, que como Giannis llevaba todo el verano de culebrón veraniego, ni consideraba Philadelphia como destino hasta que el trade de Brown se materializó. Semanas después, eligió a los Sixers por una purrela de contrato, comparada con lo que había ganado en Lakers: dos años y ocho millones de dólares.
La incógnita Paul George
No odiemos todavía a George: él no tiene culpa de nada y nadie discute que fue uno de los mejores aleros de la NBA. Ni siquiera Adam Taylor, que cubre a los Celtics día a día, encuentra algo en lo que sostenerse: admite que quiere creer en ello, pero no sabe con qué. Pero su carrera es como el río Guadiana, porque desde que llegó a Clippers en 2019 (tras cuatro temporadas seguidas jugando 75 o más partidos en Indiana y Oklahoma City), solo superó los 60 partidos una vez en sus cinco años allí, y (por lo que sea) fue justo en año de contrato. En las dos temporadas que estuvo en Philadelphia jugó 78 partidos de los posibles, el 47,6%. En ese mismo periodo, los Sixers no llegaron a playoffs en 2025 y cayeron en segunda ronda este verano.
Ya sabemos que en las películas que se hace Stevens defiende el encaje en el equipo (a ver qué va a decir, ¿que no encaja?), y que tiró bien en los playoffs del año pasado, ¿no cómo White? no sé qué tipo de argumento es ese para justificar nada. Windhorst, en cambio, no se moja: "There's no way to predict what Paul George is going to do... I have no idea how he's gonna hold up." Veremos, aunque auguro desastre.
Y llegamos a Las Vegas
Después de todo el quilombo del traspaso y de la apuesta ¿ciega? por los jugadores jóvenes: Hugo y Scheierman llegan a la Summer League con, imagino, la responsabilidad de demostrar que Boston no se equivocó al protegerlos (posiblemente esto sean películas mías, porque yo en esa situación sentiría el aliento en el cogote). Supongo que los coaches les dirían lo que se suele decir en estos casos, y que personalmente me suena a impostura: que se olvidaran del entorno y jugaran a lo suyo, o lo que sea que se les mande en estas situaciones.
Leí un artículo de Adam Taylor autor de la newletter The Boston Chronicle que lo resumía así el 13 de julio de este año: a quien dudara de Hugo en esta Summer League que recordara lo mal que le fue a Scheierman en la suya, y en qué se convirtió después.
Y qué pasó el verano anterior con Baylor: que lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, y a él le pasó justo eso, que dejó allí sus malos números y no volvió a arrastrarlos.
En la Summer League de 2025, Scheierman tiró un 20,5% en triples: 8 de 39 intentos en 5 partidos. Era su segundo año, llegaba con expectativa de dar un salto, y lo que se vio en Las Vegas fue justo lo contrario. La gente lo daba por perdido antes de que empezara la temporada regular. Ya no es aquel tirador de la Summer: acabó la 2025-26 con un 39,9% en triples, casi el doble, y jugando como creador con balón y destacando como defensor individual y de equipo.
El camino estuvo lleno de picos. En diciembre, su peor mes, encadenó partidos sin anotar un triple, a veces ni siquiera tiró ninguno. Pero llegó enero y se asentó, con algún bache en febrero, pero siempre por encima de lo que había mostrado en Verano, hasta cerrar abril con un 49%.
Menos mal que alguien subió el porcentaje de White. Con Tatum, Holiday y Porzingis fuera del roster antes de empezar la temporada, se quedaban libres 43,2 intentos de tiro por partido que alguien tenía que absorber. White tuvo que hacerse cargo de buena parte de ellos, y el precio fue un 32,7% en triples, bastante por debajo de su media de carrera.
A muerte con Hugo
Con el precedente de Scheierman como ejemplo, voy a hablar de quien de verdad me interesa y me voy a apoyar en el artículo de Jay King en The Athletic para analizar el verano de Hugo:
Jay destaca la Summer League de Hugo así: 18,3 puntos, 8,0 rebotes y 5,7 asistencias de media en la Summer League, con Boston dándole el balón en las manos como no lo había hecho el año anterior con los Celtics.
Soy el primero en saber que tres pártidos son una muestra ridícula y que como he estado escribiendo hasta el aburrimiento, son más la muestra de lo que Boston estaba probando con Hugo, que lo que nos pueden decir esos números; no obstante, voy a meter cuchara en ellos.
El dato aquí más interesante no es la media, es la progresión en tiro de campo. Contra Toronto tiró 16 veces y acertó nada más el 19%. Contra Charlotte solo hizo 10 intentos y subió al 30%. Contra Sacramento el partido que más lanzó, con 18 lanzamientos, hizo un 44%.
En triples es otra cosa: 25,9% (7 de 27), con 9 intentos por partido, sin apenas variación. No es un buen porcentaje, pero el enfoque de Boston este verano, según King, estaba en otra parte: verlo manejar el balón y crear para otros con una libertad que nunca tuvo de rookie. El año pasado la mayoría de sus jugadas eran de catch & shoot, con poco o ningún manejo de balón. Aquí ya no fue solo un finalizador de jugadas.
Con estos tres partidos, lo que más destaca es que no hay ninguna prueba de que el balón le quemara en las manos. Su partido más flojo en este aspecto fue también contra Charlotte, y no fue el de mayor volumen: ahí tuvo el usage más bajo (19,5%) y aun así fue en el que más pérdidas cometió en comparación, con 5 pérdidas que fueron el 33,3% de las que hizo todo el equipo, y el ast% más bajo de los tres, 23,5%.
Sacramento fue la otra cara de la moneda. Ahí tuvo el usage más alto (28%), el mejor porcentaje de tiro (44%) y aun así solo perdió 3 balones, con un ast% bastante bueno del 35,7%.
Con la salvedad obvia, como ya anuncié, de que son 3 partidos de Summer League contra rivales de nivel desigual, una de las lecturas que puedo hacer es: mejoró el tiro a tiro partido a partido, y cuando más responsabilidad asumió, en Sacramento, no se le fue de las manos ni en acierto ni en pérdidas. Eso encaja con lo que dice King: “González was typically used in an energy role as a rookie, but showcased his court vision at times throughout the season. The Celtics relied on that skill set more often in Las Vegas, giving him plenty of freedom with the ball in his hands.”
Mirando el ratio asistencias/pérdidas, el partido de Charlotte vuelve a ser el peor de los tres pese a ser el que menor uso tuvo (19,5%): perdió más balones de los que asistió, 5 por 4.
Contra Toronto, con 24,5% de uso, repartió 8 asistencias entre tres compañeros distintos y perdió solo 3 balones, un ratio de 2,7. Contra Sacramento, donde tuvo el mayor usage (28%) y el mejor acierto (44%), solo perdió 3.
La conexión más recurrente de Hugo como se ve en la gráfica, fue con Amari Williams, entiendo yo como una de las conexiones del año que viene. Si entramos en detalle se puede ver que de las 17 asistencias totales, 11 acabaron en tiro de dos cerca del aro y 6 en triple, solo una fue para un tiro a tablero a media distancia. Todo se reparte en bandejas y mates cerca del aro tras corte (Cenac, Amari, Tonje en transición) y triples abiertos tras bloqueo o rotación (Tonje, DeVries, Cenac, Alondes Williams). En total, esas asistencias generaron 40 puntos directos: 22 en tiros de dos, 18 en triples.
Las asistencias repartidas a Cenac, Mitchell, DeVries, Alondes Williams son asistencias puntuales, no algo buscado. Entiendo que esa falta de generar opciones nuevas no era el objetivo sino afianzar la relación con Amari.
Después de todo lo que hemos visto, la temporada que le espera la define Stevens como: pieza clave a largo plazo. También remarcó la incertidumbre que ahora mismo rodea al Hugo de segundo año: casi cualquier desenlace es realista, desde titular los 82 partidos hasta quedarse fuera de la rotación.
Una incógnita que espero se decante para bien.
El giro de guión
Escribiendo el post justo el 3 de septiembre, saltó una noticia que nadie esperaba por lo que estaba tardando en pronunciarse que puede cambiar cómo entendimos el trade: la NBA ha sancionado a los Clippers por circunvención salarial en el caso Kawhi Leonard, quitándoles cinco primeras rondas de draft, desde 2029 hasta 2033.
Dentro del paquete que Boston recibió por Brown había, además de George, un swap de pick de 2028 entre Celtics, Sixers y Spurs, tan enrevesado que hace falta un mapa para explicarlo. Hasta ayer se veía como minucias del trade. Con los Clippers castigados y sin control de su propio pick hasta 2034, ese swap puede acabar siendo el activo más valioso de todo lo que Boston sacó por Brown, más que el propio George.
Taylor lo resume así: Stevens no necesitaba saber que vendría la sanción, solo necesitaba acertar que los Clippers eran una franquicia estancada a medio plazo. Y esa apuesta, de momento, le ha salido redonda.
Y como yo de estos temas de los dineros no tengo ni idea, probé a ver si el mayor experto me aclaraba algo, y mira tú por dónde, Kike García accedió, con toda la generosidad del mundo, a contestarme unas pocas preguntas que se me planteaban.
Entrevista con Kike García
Yo: Qué pasa Kike, ¿cómo va todo? ¿Esto cambia tu valoración del trade, o sigue siendo la Doncić 2?
Kike García: “Esto puede mejorar un poco la percepción del traspaso, sabiendo que los Clippers lo van a tener mucho más complicado para mejorar su plantilla por medio de traspasos, pero en realidad hasta que no veamos realmente en qué se traduce ese pick de 2028 tampoco podemos sacar muchas conclusiones.”
Yo: ¿Cuánto de esto es mérito de Stevens y cuánto es suerte, como la de Harrison?
Kike García: “Yo supongo que Stevens podía intuir a lo mejor que era posible que hubiera una sanción, y que en ese caso los Clippers quedarían muy tocados, pero si no los propios Clippers sabían toda la información que manejaba la liga, no creo que Stevens supiera más, así que será un poco mezcla de ambas.”
Yo: ¿Este pick revalorizado cambia lo que Boston puede hacer en el mercado de estrellas el año que viene?
Kike García: “De cara al mercado sí que puede mejorar un poco su situación. El próximo verano los Celtics tendrán una sólida colección de futuras selecciones de primera ronda, siendo la selección de los Clippers de 2028 y una selección no protegida de Philadelphia de 2031 activos potencialmente clave. Seguramente, con esos dos picks, puedan optar a hacer movimientos importantes.”
Boston.com, 23 de febrero de 2026, tras la victoria de los Celtics sobre los Lakers.
The Bill Simmons Podcast, 12 de junio













